10 de febrero de 2008

Tan solo aveces...

Aveces me pregunto que se siente ser esclava de tu cuerpo, prisionera de tus labios, mientras incesantemente deseo escapar de tu mirada, enmudecer y sólo sentir tu fuego avasallador.Aveces lo soy...Aveces me cuestiono si nuestros cuerpos, jóvenes, mojados, agotados y ardientes serán capaces de reconocerse cuando pase el tiempo, cuando no haya sexo, cuando nos abandonemos y dejemos de cantar al unísono palabras ahogadas, gritos y gemidos de pasión.Aveces lloro sólo de pensarlo...Aveces me detengo, no digo nada, me cohíbo y no dejo volar mi imaginación, la aprisiono en mi juicio, dejo a mi superyo rígido que me cohíba. No dejo que bailen mis anhelos más secretos y deseos escondidos a punto de aflorar con el tierno toque de tus manos, con tu voz posesiva que me pide que sea suya.Aveces sueño con ello...Aveces me congelo, me disfrazo, soy otra, desaparezco y me olvido de mí. Me aterra pensar que de estos fluidos compartidos, del gozo vivido y todos mis deseos primitivos me voy a despertar. No sucedió, se fueron, no existieron y solo queda la niña, la vieja versión de mi misma amenazando con despertar de sus sueños.Aveces me despierto...Tan sólo a veces recuerdo que: ¡pasó!, ¡sucedió! Ya no soy la misma, aun cuando ella con ganas amenace volver a encarcelarme...

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