Me quiere, no me quiere. Así comienza una niña a deshojar la flor que cansada de tanta indecisión perdió su exhuberante color. No hay explicaciones, ni razones la margarita murió. En un intento desesperado la niña el último pétalo le dejó, aún en su inocencia al veredicto le huyó. Si el último pétalo resultó ser No, las esperanzas muertas de su corazón al amor renunció. ¡Qué triste la niña quedó!, la margarita murió en un rotundó No. Cuán desesperado se torna el amor, cuando no correspondido a la margarita mató.
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